CUATRO EJERCICIOS CON EL PASADO PARTE I

*1. La sublimación** del pasado

 “Con alguna habilidad, hasta el principiante puede también conseguir ver el pasado a través de un filtro que sólo deje pasar con luz transfigurada lo bueno y bello. Sólo cuando este truco no funciona, se recuerdan con realismo vigoroso los años de la pubertad (ni hablar también los de la niñez) como época de inseguridad, de dolor universal y de angustia de futuro, y no se hecha de menos ni uno solo de sus días. En cambio, el aspirante a la vida amarga que esté más dotado, no tendrá seguramente mayor dificultad en ver su juventud como edad de oro perdida para siempre y en constituirse de este modo una reserva inagotable de aflicción.

Naturalmente, la edad de oro de la juventud no es más que un ejemplo. Otro ejemplo podría ser el dolor intenso por la rotura de una relación amorosa. Resista usted a lo que le insinúen su razón, su memoria y sus amigos bien intencionados que quieren meterle en su cabeza que dicha relación ya hacia tiempo que estaba quebrada sin remedio, y que usted mismo se preguntaba con frecuencia a regañadientes cómo lo haría para salirse de aquel infierno. Simplemente, ni les dé crédito a los que le dicen que la separación es con mucho un mal menor. Convénzase más bien por enésima vez de que un << UN NUEVO ARREGLO>> serio y sincero constituiría esta vez el éxito ideal. (Sin duda, no lo será). Déjese guiar, además, por la siguiente reflexión eminentemente lógica: si la pérdida del ser querido es tan infernalmente dolorosa, qué delicia celestial no será el nuevo encuentro. Apártese de todos sus amigos, quédese en casa junto al teléfono, a fin de que, si sonara su hora afortunada, esté usted disponible de inmediato y del todo.

            En caso de que la espera se le haga larga en exceso, entonces la experiencia humana de tiempos inmemorables aconseja trabar una nueva amistad que sea idéntica a la anterior en todos sus detalles (por distinta que ésta al principio parezca).”

* Texto extraído del libro “El arte de amargarse la vida” de Paul Watzlawick.

** Entiéndase por sublimación como una forma de engañar a nuestra consciencia para llevar a cabo el deseo sublimado, es decir, el deseo se busca en otra cosa por ejemplo en el arte… religión, política, Internet, pornografía y otra tanta cosa que hay ahora.

De seguro que un amargado se arrepiente de todo y desearía volver a sus días de gloriosa niñez, pero que más da… es así; mientras otros aceptan su amarga realidad y la dejan intacta, ahí donde debe estar, en el pasado…y así te ahorras unos cuantos pesos de sufrimiento… en vez de fantasear el hubiera sido o con el podría haber…

Me dio mucha risa en la forma sarcástica en que plantea el “sufrimiento del duelo”  es obvio, sin dañar susceptibilidades, que en este caso todo nos engaña… ahí va la sublimación, hasta nosotros mismos nos traicionamos… porque a pesar de pensar que vivíamos en un infierno… que a veces ni lo sabíamos de cierto modo, aun así con estos dolores buscamos gratificaciones… y así nos convertimos en los masoquistas que somos… fantasear en el nuevo encuentro... Oh si… pero que mal! Aun así lo disfrutamos… sin embargo, algunos siguen adelante mientras otros esperan el placer de ser pisoteados… claro al final sea el mismo (pareja) o no, es la misma cuestión...

Atte, Natalia   

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