El vaso de cerveza fatal
“Un maestro del cine cómico americano, W.G. Fields, enseña en su película, The fatal Glass of Beer, la ruina espantosa e inevitable de un joven que no puede resistir ante la tentación de beber su primer vaso de cerveza. El dedo levantado en señal de advertencia no puede pasar inadvertido: el hecho es breve, el arrepentimiento largo.
Esta fatalidad tiene sus ventajas innegables que hasta ahora se silenciaron vergonzosamente, pero que ya no se pueden ocultar por más tiempo: arrepentimiento va y viene. Para nuestro tema es mucho mas importante el hecho de que, si las consecuencias irreparables del primer vaso de cerveza no disculpan los vasos que singuen, si los determinan. Dicho de otro modo: muy bien, uno carga con la culpa, entonces debiera uno haberlo sabido mejor, pero ahora es demasiado tarde. Se pecó entonces, ahora se es victima del propio paso dado en falso. Naturalmente, esta forma de construcción de desdicha no es la ideal, puede pasar.
Intentemos, pues afinarla. ¿Qué pasa en el caso de que no haya habido participación alguna de parte nuestra en el suceso original?, ¿en el caso de que nadie pueda acusarnos de cooperación? Sin duda, entonces somos puras victimas. ¡Y que intente alguien sacudirnos de nuestro status de victima o esperar que adoptemos medidas en contra! Lo que nos haya podido causar Dios, el mundo, el destino, la naturaleza, los cromosomas y las hormonas, la sociedad, los padres, los parientes o sobre todo, los amigos, es tan grave que la simple insinuación de que quizás podríamos intentar poner algún remedio a la situación, ya sería una ofensa. Y por si fuera poco, desprovista de todo rigor científico. Cualquier manual de psicología nos abre los ojos, para que nos percatemos de que la personalidad ya viene determinada por unos factores del pasado, principalmente situados en la más tierna infancia. Y hasta los niños saben que los sucesos, una vez hechos, ya no se pueden deshacer nunca más. De aquí la enorme seriedad (y duración) de los tratamientos psicológicos especializados ¿Adonde iríamos a parar, si fuera en aumento el numero de los convencidos de que su situación es desesperada, pero no seria?
Si alguna otra vez, el mismo curso independiente de las cosas compensa, sin intervención nuestra, por el trauma o fallo del pasado y nos da gratuitamente lo que deseamos, el experto en el arte de amargarse la vida no se desalienta ni mucho menos. La formula <
Pero el non plus ultra, que naturalmente es cosa de genios, consiste en responsabilizar el pasado incluso del bien, y sacar de ahí un capital a cuenta de la desdicha presente.”*
* Texto extraído de “El arte de amargarse la vida” de Paul Watzlawick
Es más fácil lamentarse y seguir tropezando con la misma piedra, para así… seguir lamentándose… :)
Como un trozo de metal que es forjado, repujado y formado al calor de los impactos de un orfebre, para que un dia salga a la vida y determine su futuro.
Que más que un pasado para condicionar un futuro, es como un 2+2 que no siempre será 4, pero siempre estará próximo a ello.
Aunque la lógica de la vida dice que uno más una son tres.
Estaremos condicionado o seremos capaces realmente de torcer nuestro actuar con intelecto.
el tiempo dirá,
Gracias me gusto mucho tu publicación
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una mirada, y otra más, unas palabras se entrecruzan, aparece un sentido, que luego cobra vida y cambia... es entonces cuando cobramos vida....