4. La llave perdida o <<más de lo mismo>>
“Un borracho está buscando con afán bajo un farol. Se acerca un policía y le pregunta qué ha perdido. El hombre responde: <<Mi llave>>. Ahora son dos lo que buscan. Al fin, el policía pregunta al hombre si está seguro de haber perdido la llave precisamente aquí. Este responde: <<No, aquí no, sino allí detrás, pero allí está demasiado oscuro>>.
¿Les parece un poco absurda la historieta? Si es así, busque usted también fuera de lugar. La ventaja de tal búsqueda está en que no conduce a nada, si no es más de lo mismo, es decir, nada.
Es estas pocas y simples palabras, más de lo mismo, se esconde una de las recetas de catástrofe más eficaces que jamás se hayan formado sobre nuestro planeta en el curso de millones de años y que han llevado especies enteras de seres vivientes a la extinción.
A diferencia del mecanismo anterior que atribuye la causa y la culpa a la fuerza mayor de unos procesos pasados, este ejercicio cuarto se basa en el aferrarse tercamente a unas adaptaciones o soluciones que alguna vez fueron suficientes, eficaces o quizás las únicas posibles. El problema de toda adaptación a unas circunstancias determinadas no es otro que éstas cambian. Entonces es cuando empieza el ejercicio. Está claro que ningún ser viviente puede comportarse con desorden en su medio ambiente. La necesidad vital de adaptarse conduce inevitablemente a la formación de unos modelos de conducta que tienen como objetivo conseguir una supervivencia lo más eficaz y libre de dolor posible. Pero, en cambio, por unos motivos todavía enigmáticos a los mismos investigadores de la conducta, animales y hombres tienden a conservar estas adaptaciones óptimas en unas circunstancias dadas, como si fueran las únicas posibles para siempre. Ello acarrea una obcecación doble: primero, que con el paso del tiempo la adaptación referida deja de ser la mejor posible, y segundo, que junto a ella siempre hubo una serie de soluciones distintas, o al menos ahora las hay. Esta doble obcecación tiene dos consecuencias: primera, convierte la solución intentada progresivamente más difícil, y segunda, lleva el peso creciente del mal a la única consecuencia lógica aparentemente posible, esto es, a la convicción de no haber hecho todavía bastante para la solución del mal. Es decir, se aplica más cantidad de la misma <<solución>> y se cosecha precisamente más cantidad de la misma miseria.” *
* Texto extraído de “El arte de amargarse la vida” de Paul Watzlawick
Esto refiere al tipo de soluciones que se buscan, algunas ya fuera de lugar… las personas que evitan los problemas por ejemplo… es una forma de adaptación porque si lo comparamos con los animales, muchos de ellos hacen lo mismo... (la gacela que evita recorrer territorios felinos obviamente) y como reacción instintiva el hombre también lo hace… pero generalmente esta evitación no es 100% efectiva… ¿Por qué? Porque a pesar de imaginar o inventar que el problema ya no existe (Hay gente que realmente son magos, y hacen desaparecer sus problemas en un santiamén), el problema sigue existiendo y constantemente se prepara para salir con mayor potencia cada vez… generando así… más miseria… del resultado que se quería obtener con la evitación…
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